ARTÍCULO 46: Todo jefe, oficial o individuo de tropa de este cuerpo queda obligado a sofocar o reprimir cualquier motín o desorden del que tenga conocimiento u ocurra a su presencia, sin que sea necesario para obrar activamente la orden de la autoridad.

ARTÍCULO 47: En los caminos, campos y despoblados, la guardia nacional bolivariana cuidara de proteger a cualquier persona que vea en peligro o desgracia, prestando el auxilio y facilitándole el socorro que estuviere a su alcance. Por consiguiente, procurara a todo viajero que sea objeto de violencia, dar auxilio cuando algún vehículo lo hubiese volcado o experimentado un contratiempo que le detenga; recoger los heridos, enfermos o imposibilitados; contribuir a cortar los incendios en campos, casas aisladas y poblaciones y prestar en suma, del mejor modo que le fuera posible, todo servicio que pueda contribuir al objeto y realce de esta institución, esencialmente benéfica y protectora.

ARTÍCULO 48: El comandante de una patrulla o pareja de la guardia nacional o cualquier individuo de este componente que obre separadamente se halla obligado:

1.- Exigir la presentación de las licencias de uso de armas, caza y pesca.

2- Podrá proceder de propia autoridad al registro de un lugar habitado cuando haya mandamiento judicial de prisión contra una persona y se trate de llevar a efecto su captura; cuando un individuo sea sorprendido en flagrante delito o cuando un delincuente, inmediatamente perseguido por los agentes, se oculte o refugie en alguna casa.

ARTÍCULO 49: Ningún individuo de la guardia nacional bolivariana podrá entrar en casa alguna particular sin previo permiso del dueño. Si la detención de un delincuente o la averiguación de un delito exigiere el allanamiento y el dueño se opusiera a ello, deberá el jefe de fuerza pedir el auto oportuno a la autoridad judicial, tomando las disposiciones necesarias para ejercer entre tanto una eficaz vigilancia.

ARTÍCULO 50: Cuando en las poblaciones ocurra algún incendio, especialmente en las de corto vecindario o en las casa de campo, en las que suelen carecerse de los recursos que el arte proporciona en las capitales, hay por lo común un aturdimiento general que exige el inmediato auxilio de la guardia nacional. Por lo tanto deberá presentarse en el sitio de la desgracia tan pronto tenga noticias de ella.

ARTÍCULO 51: Su primer deber en estos casos es prestar cuantos auxilios estén a su alcance, protegiendo a las persona y propiedades, asegurando los intereses de aquellas, para lo que evitara se introduzcan en la casa siniestrada o edificio incendiado otras personas que los dueños o autoridades designen, ya como operarios, ya para extraer efectos en caso de necesidad.

ARTÍCULO 52: Cuidará especialmente de evitar toda confusión y desorden, muy propios de estos casos a cuya sombra se cometen no pocos excesos por los sujetos de mala intención, que con pretexto de auxiliar o ayudar a cortar los incendios se presentan con el solo fin de robar, y eso es lo que debe impedir a toda costa.

ARTÍCULO 53: En las inundaciones, terremotos, huracanes, temblores de tierra y tempestades deberá proceder con igual celo para prestar los auxilios que quedan prevenidos para los incendios, cuidando de recoger los efectos que arrastren las aguas para presentarlos a la autoridad del pueblo más inmediato, por cuyo conducto los recogerán sus dueños.

ARTÍCULO 54: Las parejas de servicio, al efectuar sus entrevistas con otras de su puesto o de los limítrofes, se comunicaran entre si las noticias que hubiesen adquirido, conferenciando sobre el mejor medio de prestar aquel con exactitud.

ARTÍCULO 55: Todo superior en la vigilancia del servicio visara frecuentemente las papeletas de las parejas que se encuentren, haciendo constar la hora del día y lugar en que lo efectúa, cerciorándose a la vez si practican con exactitud el que les fue asignado.

ARTÍCULO 56: La Guardia de Prevención es sustituida en los puestos, debido a la escasez de fuerza, por el llamado Guardia de Puertas. Éste cuidará:

1.- De impedir toda sorpresa a la fuerza acuartelada.

2.- De estar atento al teléfono, si su próxima instalación lo permite.

3.- De cumplir en general, para el mejor desempeño de su cometido, las obligaciones del centinela, marcadas en las ordenanzas del ejército.

4.-. De impedir la entrada en el cuartel de personas desconocidas o de mala conducta, cuidando de que los que puedan efectuarlo se dirijan a la dependencia o pabellón que les interese.

5.- De impedir que la fuerza salga del cuartel sin vestir el traje correspondiente.

6.- De abrir y cerrar la puerta a la hora prevenida; a partir de este último momento no franqueara la entrada a nadie sin previa autorización del comando del puesto o de quien haga sus veces, identificando a la persona que se anuncie.

7.- De hacer llegar rápidamente al comandante del puesto la correspondencia que recibe y noticias de cualquier novedad.

ARTÍCULO 57: Los jefes de puesto son responsables de que los individuos a sus órdenes cumplan exactamente cuánto se les tiene prevenido y constituye sus obligaciones.

ARTÍCULO 58: Cuidará, bajo su responsabilidad, de que los guardias se dediquen constantemente a perfeccionar su instrucción y a saber atender con claridad los referidos reglamentos, así como las demás ordenes que el comandante del cuerpo circule, y que se impongan bien de la formación de expedientes y actas.

ARTÍCULO 59: Vigilarán que el cuartel este en el mayor aseo, que todo el utensilio se halle en el mejor estado de conservación, de lo que responderá a sus jefes en las revistas periódicas.

ARTÍCULO 60: La apariencia personal, la compostura, esmerado porte y conducta de sus subordinados, son los objetos más privilegiados a que debe atender y que más pueden recomendar al jefe del puesto o perjudicarlo para su ascenso o permanencia en el cuerpo.