ARTÍCULO 16: Será muy atento con todos; en la calle cederá la derecha, no solo a los jefes militares, sino también a las justicias de los pueblos en que esta, a todas las autoridades en cualquier carrera del estado, y por lo general, a toda persona bien portada, y en especial a las señoras, lo que será una muestra de subordinación para unos, de atención para otros y de buena crianza para todos.

ARTÍCULO 17: El saludo militar, fiel exponente de la instrucción de una tropa, exige que el guardia nacional, como soldado veterano, se distinga al practicar con la máxima corrección y exactitud lo contemplado en el reglamento táctico para saludar las banderas y estandartes, jefe de estado, generales, jefes, oficiales y sub-oficiales de los ejércitos de tierra, mar y aire.

ARTÍCULO 18: Ha de procurar estar preferiblemente con sus compañeros y fomentar la estrecha amistad y unión que debe haber entre los individuos del cuerpo, aunque también podrá hacerlo con aquellos vecinos de los pueblos que por su moralidad y buenas costumbres deben ser apreciados y considerados.

ARTÍCULO 19: Cuando al cumplir con las obligaciones que le impone el servicio peculiar del cuerpo a que pertenece y sus reglamentos, tengan que exigir la presentación de documentos de identidad, disolver algún grupo, desalojar algún establecimiento o impedir la entrada en él y, en general, en todo lo que practique, lo hará siempre anteponiendo las expresiones de “haga usted el favor” o “tenga usted la bondad”. Cuando sean oficiales o jefes del ejército u otras personas de categoría, lo verificara, además dándoles el tratamiento y haciéndoles el saludo que les corresponde por sus insignias.

ARTÍCULO 20: Si tuviere que dar parte personalmente a algún superior, después de saludarle con el arma o sin ella, según se encuentre, le hará una relación sucinta de lo que hubiese presenciado, concretándose a referir la ocurrencia como hubiese pasado, sin añadir nada ni hacer comentarios importunos; hablará despacio, en tono de voz comedido y respetuoso, manteniéndose cuadrado y dando siempre a cada persona que nombre el tratamiento que le corresponde.

ARTÍCULO 21: Para dar sus partes, verbalmente o por escrito, cuidara mucho de no omitir los nombres de los individuos aprehendidos, así como su edad y lugar de origen, residencia y domicilio. Si el parte fuese referente a delitos cometidos, como asesinato, robo, herida u otros de esta especie, y hubiese testigos presenciales, cuidara igualmente de referir esta circunstancia y de informarse, si pudiese, del nombre de ellos, su oficio y señas de la casa donde habitan.
Al verificar alguna aprehensión de géneros de contrabando o fraude y levantar el acta correspondiente, no olvidara que con los reos, efectos, caballerías y vehículos, ha de proceder en la forma que previene la ley.

ARTÍCULO 22: Para llenar cumplidamente su deber, procurara conocer muy a fondo y tener anotados los nombres de aquellas personas que por su modo de vivir, por hacer gastos superiores a su posición social, por reunirse a malas compañías y por sus vicios causen sospechas en las poblaciones.

ARTÍCULO 23: Observara a los que sin motivo conocido hacen frecuentes salidas de su domicilio, y vigilará a los sujetos que se encuentren en este caso, revisando escrupulosamente los documentos personales que llevaren para cerciorarse de su veracidad; y en caso de tener noticias de la perpetración de algún delito, tratará de averiguar por todos los medios posibles donde estuvieron estas personas en el día y hora en que se cometió. Practicando estas indagaciones con el detenimiento y minucioso examen que tan delicado asunto requieren.

ARTÍCULO 24: Debe tenerse siempre presente que desde las dos o tres de la madrugada hasta la salida del sol, y desde las cinco de la tarde o las seis de la tarde hasta dos horas después de anochecido, es cuando se cometen la mayor parte de los crímenes; por consiguiente, a estas horas deben procurar aparecer las parejas del cuerpo en los sitios sospechosos.

ARTÍCULO 25: Cuando tengan que dirigirse a alguna persona, bien para pedirle los documentos o interrogarla, lo verificara el jefe de la pareja, adelantándose, al efecto hacia aquella, quedando su compañero a la distancia de ocho a doce pasos, o con la vigilancia y precaución debida para evitar una sorpresa, especialmente si fuese más de una persona, o si por su traje u otras circunstancias infundiesen sospechas.

ARTÍCULO 26: No solo debe la Guardia Nacional Bolivariana averiguar el paradero de los ladrones que hubiesen cometido un robo, sino también el de los efectos robados, así como los sitios en que puedan ocultarse y personas en cuyo poder se encuentren, bien sea alhajas, ropas, productos de campo, caballerías o ganado de otra especie.

ARTÍCULO 27: Se abstendrá cuidadosamente de acercarse a escuchar las conversaciones de las personas que estén hablando en las calles, plazas, tiendas o casas particulares, porque esto sería un servicio de espionaje ajeno a este cuerpo, sin que por ello deje de procurar adquirir noticias y de hacer uso de lo que pueda ser útil para el mejor desempeño de las obligaciones que el servicio del cuerpo le impone.

ARTÍCULO 28: Siempre que observase algún motín o tumulto que por su magnitud no pueda contener por sí solo, deberá acudir a pedir auxilio a la guardia o cuartel más inmediato, y en donde no lo hubiere, ponerlo inmediatamente en conocimiento de la autoridad para que adopte las medidas que el caso requiera.

ARTÍCULO 29: Los individuos de la Guardia Nacional Bolivariana, considerado siempre en servicio, para el mejor desempeño de este, sabrán de memoria sus reglamentos, que llevarán constantemente consigo, así como la del carnet de identidad para poder acreditar su personalidad en caso preciso.

ARTÍCULO 30: Irán también provistos de útiles para escribir, a fin de hacer sus anotaciones, y de los cuadernos o relaciones de requisitorias y señas de los criminales a quienes se persigue por la ley para procurar su captura.