El 4 de febrero de 1992 irrumpió la llama del espíritu bolivariano desde los cuarteles. El país venía herido del Caracazo. El comandante Chávez dirigió las operaciones. Hoy, después de dos décadas, el fervor revolucionario está en las calles.
Hoy se cumplen 20 años de aquella madrugada de hechos memorables derivados de la explotación, el saqueo y el empobrecimiento de un pueblo y de la voluntad de un grupo de militares patriotas. Se conmemora el 4 de febrero de 1992, día en que se plantó la última Revolución del siglo XX en tierra venezolana.
Ese día comenzó a cumplirse el juramento de un hombre: “No daré tranquilidad a mi alma ni descanso a mi brazo hasta no ver rotas las cadenas que oprimen a mi pueblo por voluntad de los poderosos”. La acción, comandada por Hugo Rafael Chávez Frías, partió en dos la historia venezolana. Irrumpió la llama del espíritu bolivariano desde los cuarteles, donde hacía tiempo venía gestándose un movimiento de ideas y conciencias que dieron vida al Ejército Bolivariano Revolucionario 200 (EBR-200), refundado luego como Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200) con la incorporación de civiles.
La herida del 27 de febrero
Gobernaba el país Carlos Andrés Pérez. Cumplía tres años de su segundo mandato cuando ocurrió la rebelión civicomilitar del 4 de febrero. El país venía herido del Caracazo, aquel 27 de febrero de 1989, consecuencia de un plan de ajustes económicos que el Gobierno de CAP llamó “El Gran Viraje”.
Acatando instrucciones del Fondo Monetario Internacional anuncian privatizaciones, liberación de las tasas de interés, liberación de los precios de los productos de consumo, incremento en las tarifas de los servicios públicos y aumento en casi 100 por ciento del precio de la gasolina.
Este paquete económico provocó un estallido social justo 12 días después de haber sido anunciado. Se cayó el maquillaje. Los medios de comunicación reseñaban desabastecimiento, acaparamiento de alimentos, especulación, escasez en los servicios públicos y privatizaciones.
Las protestas en las calles se extendieron rápidamente de Guarenas al área metropolitana de Caracas: Catia, El Valle, Petare... Lo mismo sucedía en varias ciudades del interior del país. El Gobierno activó el Plan Ávila, que consiste en la intervención de la Guardia Nacional y el Ejército. Se suspendieron las garantías constitucionales. El resultado fue muerte y dolor. La pobreza estaba en 67,2% de la población y 34,1% vivía en pobreza extrema.
Este escenario fue el caldo de cultivo para terminar de empujar el primer grito de la Revolución Bolivariana, que hoy tiene como hoja de ruta el Proyecto Nacional Simón Bolívar.
“Operación Zamora” en marcha
Unos dos mil 357 jóvenes militares de 10 batallones de las guarniciones militares de los estados Aragua, Carabobo, Miranda, Zulia y el Distrito Capital, comandados por el Teniente Coronel Hugo Chávez Frías, decidieron actuar.
Carlos Andrés Pérez llegó el 3 de febrero en la noche a Maiquetía, luego de participar en una cumbre económica en Davos, Suiza. Lo esperaba el ministro de la Defensa, general Fernando Ochoa Antich, quien le habló de rumores de un golpe militar.
Cerca de las 12 de la noche le confirmaron la información de la insurrección. Se dirigió de La Casona al Palacio de Miraflores, donde se reunió con el jefe de la Casa Militar, vicealmirante Iván Carratú, y Luis Alfaro Ucero, secretario general de Acción Democrática, quien también llegó al palacio.
Pérez aceptó salir del palacio. Entre tanto, un tanque aplastó un vehículo de la escolta presidencial y empezó a subir por las escaleras del Palacio Blanco luego de derribar las rejas que resguardan este edificio. CAP se traslada a Venevisión, desde donde se dirige al país para rechazar la rebelión.
Mientras, el comandante Chávez dirigió las operaciones desde el Museo Histórico Militar de La Planicie. Otros de los principales dirigentes del movimiento civicomilitar, los tenientes coroneles Francisco Arias Cárdenas, Joel Acosta Chirinos, Jesús Urdaneta Hernández y Jesús Ortiz Contreras se distribuyeron en la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, en La Carlota, Fuerte Tiuna, Maracaibo, Valencia, Barquisimeto y Maracay.
El Gobierno mantuvo el control. CAP regresó a Miraflores a las 4 de la mañana. A las 9:30 de la mañana lo trasladan desde La Planicie hasta Miraflores, donde decidieron que debía salir a través de los medios de comunicación.
Ante las cámaras de televisión dijo: “Compañeros, lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros aquí en Caracas no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien por allá, pero ya es tiempo de reflexionar y vendrán nuevas situaciones, y el país tiene que enrumbarse definitivamente hacia un destino mejor. Así que oigan mis palabras, oigan al comandante Chávez, quien les lanza este mensaje para que por favor reflexionen y depongan las armas, porque ya, en verdad, los objetivos que nos hemos trazado a nivel nacional es imposible lograrlos. Compañeros, oigan este mensaje solidario. Les agradezco su lealtad, agradezco su valentía, su desprendimiento, y yo ante el país y ante ustedes, asumo la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano. Muchas gracias”.
Voluntad de poder
El comandante Chávez permaneció en prisión un poco más de dos años, hasta recibir un indulto del presidente Rafael Caldera (1994-1999). Ya en la calle, ganó las elecciones presidenciales el 6 de diciembre de 1998 con el 56,6 por ciento de los votos.
”Juro delante de Dios, juro delante de la Patria, juro delante de mi pueblo que sobre esta moribunda Constitución impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la República nueva tenga una carta magna adecuada a los nuevos tiempos. ¡Lo juro!”, fueron sus palabra entonces.
Hoy, 20 años después del 4 de febrero, el fervor revolucionario está en las calles, en las acciones y en los corazones de gran parte de este pueblo. Un proyecto socialista se está gestando. Faltan muchos cambios por concretar y obstáculos por vencer. La conciencia es clave en lo que vendrá en el futuro.
“Aquí estamos 20 años después. Habrá que conmemorar, 20 años también, de la segunda revolución de aquel año 92: la del 27 de noviembre... que marcaron el fin de una era y anunciaron el nacimiento de otra. Habrá que conmemorar también la revolución popular militar del 13 de abril de 2002, respuesta al golpe burgués e imperialista que derrocó a nuestro Gobierno por pocas horas. Son las tres revoluciones que ya ocurrieron. Y la cuarta revolución que estoy seguro que va a ocurrir es la del 7 octubre del 2012, la gran victoria popular para continuar construyendo el socialismo”, dijo el presidente Hugo Chávez el 28 de diciembre en Fuerte Tiuna, durante la salutación navideña a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
El 21 de mayo de 1894 el presidente Joaquín Crespo incorpora a Venezuela en la Cruz Roja Internacional.